El auge del periodismo de datos: unirse o agonizar como el resto

• Este fin de semana se celebraron en Barcelona las II Jornadas de Periodismo de Datos y Open Data. • El encuentro divulga las inmensas posibilidades del nuevo perfil de periodista que sabe manipular código o programar. • En un mundo en camino hacia la completa digitalización, presentar y obtener datos de la web es una parte central del periodismo del siglo XXI.

La nueva realidad. Solo el que sepa programación sobrevivirá. (Imagen interactiva: librería de javascript 'Tadpoles').

 

Periodismo de datos

Francisco Estrada (@franciscoxec).- A partir de una visión apocalíptica, se suele decir que el periodismo está en crisis, aunque tal vez esta afirmación simplemente evidencia, entre quienes la profesan, su falta de adaptación a una realidad que siempre es cambiante y de la cual el periodismo forma parte. Las II Jornadas de Periodismo de Datos y Open Data, celebradas simultáneamente en Barcelona, Madrid y Almería, reunieron del 24 al 27 de abril a un destacado grupo de periodistas y programadores que compartieron sus experiencias y consejos.

Las conferencias

La conferencia inicial, titulada Periodista, no tengas miedo a escribir código, fue impartida por la periodista británica Nicola Hughes, que trabaja en The Times como periodista de datos. Y para que no haya dudas de que esta nueva forma de hacer periodismo es una evolución continua con respecto a su faceta clásica, una de las primeras cosas que ella hizo fue mostrar la infografía del ingeniero francés Charles Joseph Minard, que hace dos siglos diseñó el célebre Mapa figurativo de las pérdidas humanas sucesivas del ejército francés durante la campaña rusa 1812-1813, donde no solo se aprecian datos sobre las bajas del ejército francés sino la temperatura y la posición geográfica de las tropas en distintas fechas.

Mapa figurativo de las pérdidas humanas sucesivas del ejército francés durante la campaña rusa 1812-1813, de Charles Joseph Minard.

Mapa figurativo de las pérdidas humanas sucesivas del ejército francés durante la campaña rusa 1812-1813, de Charles Joseph Minard (Hacer clic en la imagen para ver en mayor resolución).

 

A partir de ahí, Hughes no solo empezó a mostrar ejemplos de las casi infinitas posibilidades que la programación ofrece para hacer infografías interactivas sino, además, cómo la programación ayuda al periodista a detectar más fácilmente patrones o anomalías en las cifras. Estas variaciones detectadas luego son fundamentales para crear historias (o como ella misma dice: “toda web es una escena del crimen, la cual hay que reconstruir en base a datos dispersos”).

Hughes explicó que, más allá de poder incrustar fotos o grabar vídeos, la web ofrece una característica que le es propia: la interactividad. Como ejemplo mostró el trabajo de Hans Rosling, creador del software Trendalyzer (una tabla de burbujas que permite visualizar hasta cinco variables de una manera más que entretenida). “En sus manos, los datos hacen música”, se dice de Rosling. Aquí un ejemplo de un vídeo de la BBC, que muestra el uso de la programación para datos:

No solo infografías

Más allá de otros diseños mostrados por Hughes (como el uso de GIF animados para mostrar vientos o huracanes), explicó que las posibilidades de la programación incluyen la capacidad de recolectar y de organizar la información en solo unos minutos; a diferencia de las semanas que podría tomar desgranar algunas webs de manera 'manual'. Como sabemos, en muchos trabajos periodísticos se necesitan datos adicionales para contrastar la información con cifras de los registros públicos, institutos geográficos, concesiones y subvenciones del Estado, dinero que se ‘pierde’ en paraísos fiscales o donaciones cuyo destino es preciso investigar.

Esta manera de escarbar datos en Internet (‘scraping’, como se dice en inglés) también se puede hacer en redes sociales como Twitter con la herramienta ofrecida por ScraperWiki, que sistematiza hashtags en tablas muy bien organizadas (además de permitir crear aplicaciones propias mediante el uso del lenguaje Python, con las cuales es posible descargar miles de archivos de distintas páginas en unos pocos segundos; entre otras ventajas). Obviamente, la labor periodística incluye detectar cuál información es veraz y cuál no, lo que se hace con técnicas propias del periodismo de toda la vida. Un caso mostrado como ejemplo es el de los disturbios de Londres en 2011, cuyos tweets comunicaron tanto información falsa como veraz.

Jesús Escudero, de El Confidencial, y Juan Francisco Caro, del blog Extremadura en datos, ofrecieron el coloquio Así hacemos periodismo de datos en España.

Periodistas y programadores

En la charla Periodistas y programadores trabajando juntos, a cargo de la programadora Gabriela Rodríguez, del Knight-Mozilla Fellows 2014, y la periodista Mar Cabra, del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, se explicó por qué era hoy necesario trabajar con programadores en las salas de redacción.

Como miembro del Knight-Mozilla Fellows 2014, Rodríguez narró su experiencia en diarios como La Nación, de Argentina, donde se creó una sección dedicada exclusivamente a datos y periodismo. Además, manifestó su interés en el desarrollo de ‘software cívico’, que permita a la sociedad participar en las decisiones gubernamentales.

Por su parte, Mar Cabra incidió en la necesidad de involucrar a los programadores en proyectos periodísticos explicándoles que así estarían ofreciéndole un servicio a la sociedad (cuando el periodismo es bien ejercido). Esto debido a que las oportunidades económicas para los programadores son más rentables en campos distintos a los periodísticos. Inclusive, ya dentro de la redacción, Cabra destacó que la motivación debe ser constante, comunicándole al programador con qué  objetivo se busca decodificar una página web o disco duro que sea fundamental en  una investigación periodística. “Ambos, periodistas y programadores, somos perfiles diferentes, pero nos une la curiosidad y los retos”, comentó Mar.

También reflexionaron sobre cómo los medios de comunicación están trabajando en el involucramiento del lector como generador de noticias o datos mediante técnicas de gamification (por ejemplo, haciendo públicos los ránkings de quién libera más datos de una web). La figura del project manager fue invocada en el sentido de que se hace necesario para el periodista sistematizarse y organizar sus propuestas de tal manera que el programador pueda trabajar con él cómodamente. Herramientas como Github ayudan en ese sentido.

Chicas programadoras, chicas poderosas

Mariana Santos, de origen portugués, del colectivo Chicas Poderosas, expuso su experiencia con el periodismo y los datos en Londres, donde trabajó haciendo animación y diseño interactivo en Wikileaks, al lado de Julian Assange. Esta vivencia enriquecedora la motivó luego a compartir sus experiencias y conocimientos en América Latina. El nombre de su grupo, advirtió, no era para excluir a los hombres sino para atraer a las mujeres, pues en la mayoría de charlas que llevan en su título la palabra ‘programación’, muchas se suelen sentir alejadas por prejuicios interiorizados en ellas mismas. “Cuando se enteran de que los eventos son organizados por chicas, las mujeres se animan más. Y cuando los hombres piensan que habrá muchas mujeres, también vienen por ese motivo. Así logramos un 50% y 50% de asistencia con ambos sexos”, explicó Santos.

Datos: más allá del periodismo

En la conferencia Datos: más allá del periodismo, participaron Joan Soler, presidente de la Associació d'Arxivers i Gestors de Documents de Catalunya; Pablo Martínez, urbanista del proyecto AtNight; Josep Perelló, de la Oficina de Ciencia Ciudadana; y Lourdes Muñoz, del PSC de Barcelona. Cada uno de ellos expuso sus experiencias con los datos y la web.

Joan Soler enfatizó la importancia de la digitalización de los documentos, pues como la investigación cada vez se hace más en Internet (donde los documentos son muy actuales), se pierde la oportunidad de contextualizar un trabajo no solo con 20 años de referencia sino con cientos de años de historia. Por su parte, Pablo Martínez mostró un fabuloso proyecto catastral de Barcelona, una web donde, entre otras cosas, se puede ver la antigüedad de cada propiedad haciendo clic en un mapa interactivo.

Josep Perelló hizo hincapié en la necesidad de involucrar en el conocimiento científico a un mayor sector de la sociedad a través de las herramientas de Internet, y Lourdes Muñóz destacó que el PSC de Barcelona es el primer partido que ofrecía abiertamente información sobre su organización y miembros, teniendo como referente tanto la revolución tecnológica como los intentos de los partidos políticos tradicionales para que la ciudadanía recupere la confianza en ellos.

Quién manda a quién

La última conferencia, Quién Manda, poniendo cara a los que manejan el cotarro, fue ofrecida por Eva Belmonte, de la Fundación Ciudadana Civio. Ellos son activistas de la libre información (open data) y, en relación a ello, Belmonté mostró algunas webs que catalizan esta tendencia en la sociedad actual, como ¿Dónde van mis impuestos? y El indultómetro. Como buenos periodistas, en Quién Manda no utilizan como fuentes las publicaciones de otros medios sino documentos originales a los que ellos mismos han tenido acceso para poder contrastar toda su información. Para encontrarlos, utilizan webs como el Boletín Oficial del Estado, el Oficial del Registro Mercantil, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y otras webs oficiales. Sus herramientas son el scraping, DocumentCloud, Perma.cc y Archive.org, entre otras.

Los nuevos analfabetos

El  protagonismo de la programación con código es cada vez más predominante en la sociedad. Y en algunos contextos, el abismo que separa a quienes lo dominan de quienes no, es el mismo que aún separa en sociedades muy desiguales a quienes saben leer y escribir de quienes no saben hacerlo. Manejar los datos a través de la programación, en ese sentido, permite una mayor eficacia en cualquier tipo de proyecto más allá del periodismo; como es el caso del márketing online, por mencionar solo uno. Es por ello que este tipo de iniciativas, como las de la Open Knowledge Foundation, son fundamentales, pero esperamos que estas tengan su réplica en el sistema educativo estatal y no solo privado, para que las sociedades y nuevos ciudadanos no queden rezagados ante el gran cambio que supone para las sociedades esta era de la información y del código.

Barcelona, abril de 2014

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